Seguro
que alguna vez os habéis hecho esta pregunta, ya sea, hacia vosotros mismos o
sobre alguna persona cercana a vosotros. La verdad que el éxito, el poder, el
sobresalir seduce mucho, e incluso, puede enganchar como si de una adición se
tratara llevando a las personas a realizar todo tipo de actos para conseguirlo.

En
el ámbito profesional solemos ver a ese o esa profesional, normalmente con un
cargo de cierta responsabilidad, que está dispuesto a todo por conseguir sus
objetivos. Lo solemos identificar con un triunfador, como alguien que a nivel
profesional destaca, todo parece que le va muy bien, reconocimiento, posición,
prestigio, estatus, etc… además suele ser como un camaleón, se adapta a todos
los entornos y personas que les toca lidiar en su día a día, suelen ser muy
competitivos e, incluso, reconocen una cierta adicción al trabajo, no paran de
trabajar dando prioridad por encima de muchos otros aspectos de su vida. Por lo
general, además, suelen ser atractivos y, a la vez, vanidosos por su imagen
cuidándola ya que la consideran un recurso más para conseguir ese éxito que
tanto ambicionan. Realmente, desde fuera, todos los mortales podemos llegar a
pensar que lo tienen todo y que viven en un mundo perfecto.

En
mi opinión y por la experiencias vividas la realidad en muchos casos no es así,
realmente estos triunfadores se sienten muy cansados, en su interior piensan
que no pueden bajar el listón, no se pueden permitir el lujo de ser mortales y
errar, ¿qué pasaría con su imagen?, una de sus mayores preocupaciones. En
muchos casos de tanto adaptarse a las personas y entornos que les toca vivir
han dejado de ser ellos mismos, sienten un vacío interior tremendo hasta el
punto de generar crisis existenciales profundas que les remueve interiormente.
Romper esas creencias no es fácil y requiere de mucha valentía y honestidad con
uno mismo, hacer un balance que están perdiendo en su vida personal y
profesional siendo tan ambiciosos, que coste personal, familiar, relacional,
etc… les supone su comportamiento actual y, por el contrario, que les puede
aportar ser uno mismo, aceptarse y valorarse tal y como es y, por ende, aceptar
que las personas de su entorno podrán ver debilidades y no solamente fortalezas
como hasta la fecha.

En
resumen es reinventarse y volver a nacer aceptándose uno mismo tal y como es,
con sus luces y sus sombras, dejando a un lado la competición extenuante de ser
una imagen distorsionada y alejado de tu persona.

Muchas
gracias por tu tiempo y haber llegado leyéndome hasta el final.

Recuerda, sonríe smiley