Sería genial que todo el mundo se plantease alguna vez en su
vida que le está pasando para no poder llegar a ser auténtico, es decir, ser
uno mismo, decir y hacer aquello que piensa.

Justamente esta semana, en una conversación que mantuve con
mi querida compañera de viaje Florencia, compartíamos este tema. Ambas hablamos
del comportamiento de las personas, sobre todo en el ámbito del trabajo,
sorprende mucho como hay personas que a veces en los trabajos son títeres sin
cabeza, no piensan, solo obedecen y se adaptan a todo el mundo de tal manera que,
al final, no saben ni quiénes son. Es curioso ver que de repente una compañera de trabajo con la que sueles hablar y conversar, si te la encuentras en un
pasillo de la oficina y va acompañada de algún “jefe” o persona influyente hace
como que no te ve y te ignora, muy posiblemente porque no quiere que la
relacionen contigo, porque no quiere presentarte a esa persona y perder cierto
protagonismo, o quién sabe que …

Yo estoy muy a favor de saber adaptarse a cada situación y
entorno que te toca vivir, de hecho, considero que es una competencia clave y
muy valorada, no únicamente en el ámbito de trabajo, que la es, también en tu
ámbito personal y relacional. Pero una cosa es adaptarse y otra es abandonarse,
dejar de ser uno mismo, practicar la hipocresía, ser algo que no eres, en
definitiva, convertirte en un personaje lleno de subpersonajes que los vas
sacando en función de la necesidad, tal cuál fueses un mago que saca objetos de
su chistera.

Tal y como dice Flor, quiero ser sincera conmigo misma, no
quiero vender una imagen de mi como si fuera perfecta, no lo soy, soy
imperfecta y me encanta serlo. Justamente este es mi reto, ser única, expresarme
tal cual soy yo adaptándome a las situaciones pero siempre manteniendo mi
identidad. Debo de encontrar mi lugar, a nivel de trabajo he de encontrar una
empresa donde mis valores y principios profesionales y los de la compañía
confluyan en una misma dirección, no nos puede distanciar, si es así, no quiero
estar en ese trabajo, no me merece la pena, a la larga me lastimará y saldré
muy tocada, así que, yo decido y, como consecuencia de esa decisión, renuncio a
otras cosas. A nivel relacional, voy a decidir con las personas que van a
entrar a formar parte de mi ecosistema y una vez tenga claro quién está a mi
lado voy a ser como soy, con mis defectos y virtudes, ya no voy a reprimir mis
comentarios o acciones por pensar más en ellos que en mí, se acabó, hay que ser
sincera y honesta, vamos a dejar a un lado el “me sabe mal” o “qué pensarán de
mí?”, ambas cosas no dependen de mí al 100% así que tengo claro que no gustaré
a todo el mundo, pero a mí sí que me gustaré porque me sentiré liberada,
sincera y honesta.

En definitiva, te animo a que practiques la sinceridad en todos
los aspectos de tu vida y seas observador de lo que puede pasar a tu alrededor,
te atreves?

Espero que este post os haya servido para reflexionar y,
quizás, de autoanálisis para seguir mejorando en vuestro día a día.

Muchas gracias Flor por ser mi inspiración!!!!

Gracias por haber llegado leyéndome hasta el final.

Recuerda, sonríe smiley